La historia del vuelo sin motor en el mundo nace con Otto Lilienthal (1848-1896), ingeniero e inventor alemán que logró un primer vuelo de 230 metros de recorrido en 1891. La historia en Chile es larga y llena de acontecimientos que han quedado registrados en los anales de la aviación nacional. Aunque sus frutos más señalados se han notado en los últimos años, esta historia se remonta al año 1912.

En el año 1923, en la Base Aérea El Bosque, se probó un planeador construido por el señor Alfredo Leigh. El piloto fue el teniente Carlos Montecinos, quien intentó volar en las laderas del cerro Chena en San Bernardo, con regulares resultados.

En 1925 se diseñó y construyó un planeador en la Base Aeronaval de Las Torpederas. Se intentó el vuelo de prueba en Quintero, pero se destruyó al caer desde una altura de 40 mts. aproximadamente, por fallas en el sistema de transporte que indudablemente era a mano.

En 1930 un grupo de estudiantes universitarios de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, formó un club de planeadores, construyendo un planeador primario que fue pilotado por el teniente Enrique Flores y por Luis Donoso.

A fines de 1930, el Club Aéreo de Chile (Santiago) importó desde Norteamérica un planeador primario que voló en Los Cerrillos al mando de los capitanes Carlos Montecinos, Rafael Sáenz y el teniente Aurelio Celedón. Los remolques fueron realizados por un automóvil manejado por el señor Aladino Azzari.

En 1934, el senador Miguel Angel Cruchaga Tocornal fundó el Instituto Aeronaútico, cuyos estudiantes construyeron varios planeadores primarios que fueron usados en la Base Aérea de Los Cóndores, en Iquique.

En 1936, Kurt Zillmann construyó un planeador de alta escuela que fue pilotado en sus vuelos de prueba por el teniente Enrique Flores, en Los Cerrillos.

A fines de 1936, los tenientes de la Fuerza Aérea, Oscar Yáñez y Eduardo Iensen efectuaron un curso de Vuelo sin Motor en Alemania, país donde Eduardo Iesen participó en un campeonato de la especialidad, siendo así el primer chileno que compitió en el extranjero.

En 1938 el piloto austriaco Hans Ott llegó a Chile con su planeador Minimoa, recorriendo gran parte del país para realizar demostraciones de acrobacia y difusión del vuelo sin motor.

Entre 1938 y 1945 se paralizaron las actividades de planeadores a causa de la Segunda Guerra Mundial, pero en el intertanto, se creó la Escuela de Planeadores y Aeromodelismo, dependiente de la Dirección de Aeronáutica, que se había hecho cargo del material de vuelo.

En 1947 el Gobierno argentino concedió 10 becas para que un grupo de chilenos realizara el curso de piloto de planeadores en la ciudad de Merlo.

En julio de 1947 se fundó el Club de Planeadores de Osorno, el que obtuvo su personalidad jurídica en julio de 1949. En enero de 1948 se fundó el Club de Planeadores de Santiago, cuyo primer presidente fue Eduardo Pinochet Carter.

En 1959 el Club de Planeadores de Santiago construyó planeadores primarios y se voló regularmente en Batuco, bajo la supervisión del instructor y constructor de planeadores, Guillermo Künsemüller.

En 1951 se fundó el Club de Planeadores de Concepción; igualmente se fundó el Club de Planeadores de Valparaíso, que hacía sus prácticas de vuelo en el aeródromo de El Belloto.

En 1952, el Gobierno español otorgó 6 becas al Club de Planeadores de Santiago para formar instructores en su Escuela de Vuelo sin motor de Monflorite (Huesca). La preparación de estos instructores significó el paso definitivo para que este Club iniciara una etapa definida y creciente en la formación de pilotos. También se reconstruyó un planeador Grunau Baby y se construyeron otros dos más.

En 1954, se fundó, con base en El Bosque, el Centro de Instrucción de Vuelo sin Motor José Luis Sánchez Besa, a cargo del teniente Rodolfo Martínez, utilizando los planeadores que donara la República Argentina. En 1954, y por primera vez en la historia del Club de Planeadores de Santiago, una delegación de pilotos viajó a la Argentina para competir en un campeonato nacional.

A fines de 1954, un piloto de planeador realizó un vuelo de permanencia dentro de su propio país. Pilotando el planeador Minimoa de Hans Ott, el entonces teniente Fernando Matthei, hoy General y Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile (R), voló dos horas en Osorno.

En 1955, en Santiago, y por primera vez en Chile, se iniciaron los vuelos en planeadores biplaza, usando como remolque un avión. El Club de Planeadores de Vitacura se instaló en el Aeródromo Lo Castillo como base definitiva y se inició una intensa actividad de vuelo con varios planeadores, entre biplaza y monoplaza, formando una gran cantidad de pilotos.

El 20 de septiembre de 1963, se fundó la Escuela de Vuelo sin motor de la Fuerza Aérea de Chile con base de operaciones en el Aeródromo Lo Castillo.

A partir de 1961, en los clubes de planeadores de las ciudades de Calama, Santiago, Valparaíso, San Felipe, Concepción y Osorno, se hacía instrucción de planeador en forma completa por el hecho de utilizar biplaza de instrucción y aviones remolcadores.

Como consecuencia del creciente progreso de los clubes de planeadores en el país, se organizaron los primeros campeonatos de vuelo a vela, efectuándose el primero de ellos en el Aeródromo de Charrúa, al sur de Chillán.

Históricamente varios clubes de planeadores han sido legalmente constituidos operando en varias ciudades del país, como Santiago, Valparaíso, Olmué, Concepción y Osorno. La principal base de planeadores en Chile es el Club de Planeadores de Vitacura, donde los pilotos de la capital tiene su propio aeródromo en la comuna de Vitacura, cuya creación e instalaciones se debieron a un gran piloto y magnífico Presidente, como fuera Heinz Krause.

Es preciso mencionar que existen instituciones oficiales que colaboran activamente en el desarrollo de este deporte.

El aspecto normativo y reglamentario de las operaciones está controlado y supervigilado por la Dirección de Aeronáutica Civil (DGAC). La actividad deportiva corresponde a la Federación Aérea Internacional (FAI).

De esta manera todas las marcas y records que se realicen en nuestro país, pueden ser reconocidos internacionalmente. La Dirección General de Deportes y Recreación hizo hacia fines de los años 70 e inicios de los 80 importantes aportes a los clubes en recursos y material de vuelo avanzado, fomentando así la cantidad y calidad de esta actividad aérea.

Debido a la importancia que ha presentado esta actividad en nuestro país, en noviembre de 1980 se hizo oportuna la creación de la Federación Chilena de Vuelo a Vela que agrupa y representa actualmente a los clubes de planeadores del país.